Es un error desear volver a tus labios.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Dejemos hablar al viento



Siento el infinito placer que me produce dejarte imaginar lo que voy a decir. Tú que razonablemente sacas conjeturas sobre las palabras que me faltan, para dar significado a la conversación mantenida. Me gusta ver como el diferencial de tus ideas siempre señala al mismo sentido, la zona más negativa de tus pensamientos. Así desaparezco en escogidos momentos de la conversación para conseguir tu desesperación, tu anhelo y tu atención. Mientras enredamos las miradas para encontrar conexión alguna, y que los ojos opuestos nos susurren las palabras que queremos ver. Un gesto en la cara, una pequeña trava al hablar me orienta sobre lo que sientes en ese instante, y definido mi comportamiento en función de hasta entonces tu sobrellevada conducta, levanto mi ofensiva para empezar a desbancar tu posición jerárquica inicialmente adquirida ante la seguridad estudiada como método de precaución que practicas ineficazmente ante mi.

Y así haciéndote creer que dejo a un lado todo lo anterior, te infravaloro en algún pequeño detalle de tu persona para conseguir que tu misma sientas como todo ese ego adquirido gracias a mi precaución desaparezca, te sientas minimizada a grandes rasgos, para que notes como comienza el control de la situación por mi parte y por fin dejemos de andarnos con sandeces.