Secretos envueltos sobre seda, noches de destierros. Este estado constante de letargo, este benévolo y perdido momento. Esta expiación del alma por medio de consuelo, consuelo de pasión, de enredadas caricias y de insinuantes besos, besos de amor o quizás de olvido, de lastima y de odio. Odio al fin de un camino, y beneplácito por comenzar otro, cambios constantes, miradas perniciosas, y más odio. Desiguales con las mismas palabras, mismas miradas, y mismos momentos. Sendas paralelas que se unen en el infinito, en el infinito del principio que está aquí a nuestro lado, en el principio del fin que ya se encuentra en el olvido. Escépticos ante toda nueva palabra, ante todo nuevo silencio. Silencio que adoptamos como forma de vida para perder el miedo, para conseguir no destacar y en consecuencia salir perdiendo, silencio que simboliza la bandera blanca que muestra una rendición, que muestra la salida de una enmarañada situación, que muestra la identidad de un perenne recuerdo. No hay gloria alguna en perder cordura por mutismos abstemios del licor de esta vida, no hay palabras que puedan aportar todo lo que se llega a decir con un bonito silencio.
>> Tras la llegada de Eros, nos desvinculamos de las primeras miradas que nos unían, perdimos la rienda de los acontecimientos para lanzarnos en inseguridades y en la desdicha de lo sucedido que nos aclamaba mientras andábamos en sentidos opuestos:
- Sabes… Evoco a cada uno de mis encuentros previos cuando te veo, ansío la experiencia que me puedan aportar cada uno de ellos, para conseguir el apego que de tu parte no obtengo.
- …(silencio)…
- Háblame y dime que ha ocurrido, ¿que no hemos tenido en cuenta?
- …(mas silencio)…
- Creo que la culpa es mía, no consigo tus palabras, ni tampoco tus besos. ¿Y sí te besara otra vez?, quizás una mala mirada, o un mal gesto por tu parte, solo me queda esto, especular antes tus silencios…
- …(…)…
El silencio ensordecedor que se forma cuando solo se escucha sin más, ioniza el aire que rodea, se crea el descontrol de sensaciones y en consecuencia el desplome absoluto de la persona que habla sin miedos.