Es un error desear volver a tus labios.

jueves, 20 de mayo de 2010

Sigo abandonándote aquí.




¿Recuerdas?

Eran nuestros besos traspasando las paredes de la habitación del hotel, las sensaciones al sentir la suavidad con el roce de nuestros cuerpos, la brisa de la noche cruzando las ventanas y acariciándonos con la tenue luz que nos había rodeado. Tu pelo inundando mi cara para acorralar a mis sentidos con la autoridad de tu significativo olor a canela y unas suaves trazas de menta-limón. Los erizamientos de piel con la llegada de tus discretos espasmos, en los que aprisionabas mi cuerpo e inmovilizabas cualquiera de mis movimientos, junto con las incesantes deceleraciones y la constante frecuencia de la diversión cruzada con abismos de regocijo.

…Explosiones de placer que nos arrastran a este continuo deseo…

lunes, 17 de mayo de 2010

Sucesivos pestañeos



El marco estaba formado por demasiadas copas de bourbon. La estampa aunque idílica, se presentaba maldita y cambiante por no tener precedente. Era una estampida de cortos momentos los que enredaban cada vez más el destino incierto de aquella noche, que envolvía en misterio la incertidumbre de poder darse cualquier hecho que pudiera implicar pasión e irremediablemente deseo.

- Al tenerte cerca todo se vuelve más duro de cómo en realidad sucede. Todo sucede y termina sin previo aviso, sin poder alterar lo más mínimo los hechos. Como observador omnisciente no dispongo o altero cualquier realidad en la que estés presente, solo invento posibilidades infectadas de timidez, rebosantes de sucesos premeditados y absurdos en los desalentadores desenlaces, en los cuales nunca he sido capaz de ser sincero. ..

Creo que llevamos demasiado tiempo escondiendo en nuestro interior el cúmulo de sensaciones que sentimos cuando estamos cerca, no son ilusiones irracionales que despierten falsas ideas, se trata de esa plena confianza que nos une, la intensa calma que llega a acariciar nuestros cuerpos, el interminable aprecio con el que nos tratamos y el constante(a-m-o-r) que indiscutiblemente nos tenemos. Es un susurro que avisa a nuestra alma, el que se cuela apresuradamente entre nosotros cuando volvemos a reencontrarnos en estos días que se presentan indefinidos, pues no cavilamos a la hora de poder vernos.

-Mejor me iré a la cama, no me dispongo en condiciones para hablar de esto.

-Iré detrás tuya y si es necesario me echaré a tu lado toda la noche, hasta que me digas algo sobre lo que piensas, sientes… hasta que quieras darme una respuesta.

-No habrá respuesta alguna, ninguna apertura de corazón mostrando mis sentimientos, no me dejaré llevar por este momento irracional, para hablar sincerarme contigo sobre mis sentimientos… pero si quieres… ven a echarte y dormir conmigo en la cama…