Es un error desear volver a tus labios.

jueves, 23 de junio de 2011

Un silencio con tres besos



Mientras esperábamos que el tiempo generara la confianza necesaria para el momento que nos envolvía, suspirábamos en una conversación que parecía muda. No era lógico, dos personas que se conocen como nosotros y no son capaces de caracterizar el momento con la suficiente tranquilidad y armonía que son constantes en nuestras conversaciones. Es evidente, ninguno quiere generar un momento que pueda ser incómodo para el otro, y sin embargo los dos deseamos que esos momentos se produzcan.

Salta un beso que sabe a mucho y a nada, es algo espontaneo, ¿pero, por parte de quién?, es imposible de saber con la proximidad que tienen nuestras bocas. Un momento de silencio con tres rápidas miradas hacen que nuestros cuerpos se unan más, que algún brazo se enlace por los contornos y que las lenguas mantengan una lucha desenfrenada. Un botón, dos, tres… la cremallera que sostiene un vestido, breves tirones, un mordisco… El sabor intenso, el tacto especial y la sensación de girar a demasiadas revoluciones hacen que acontezca lo deseado.


jueves, 14 de abril de 2011

jueves, 3 de marzo de 2011

Cuando se encuentran solos

Se dedicaba a besarla incansablemente: su lengua recorría sus contornos circulares y poco a poco ascendía hacia la depresión lumbar, obstinado con adosarle un lago de saliva a aquel valle humano. A cada paso, sus labios comprobaban la perfección de unas ecuaciones esféricas que se sabía incapaz de resolver. Al concluir, la cambiaba de posición, como si fuese un muñeco articulado. Sólo entonces se desvestía también. Separaba cuidadosamente los muslos de Vivien imaginando que eran dos briosas corrientes de lava, e introducía su rostro en el sexo húmedo y apacible de la muchacha. Este preámbulo era una especie de axioma a partir del cual se derivaban, en cada ocasión, diversos teoremas.

Jorge Volpi

miércoles, 16 de febrero de 2011

'' se acabó''



¿La amaba? ¿Podía saberlo? Es fácil comprobar que uno está enamorado: es una sensación física tan reconocible como el dolor de cabeza, la fiebre o el vómito... Se siente en el cuerpo como una enfermedad o un sobresalto. ¿Pero amar? Eso está más cerca de la fe —y, por lo tanto, de la mentira— que de la convicción.

Jorge Volpi



miércoles, 9 de febrero de 2011

Ana

Una declaración de intenciones en forma de sueño escrito.

Ana se acostumbraba a mi presencia. Me dejaba acompañarla hasta la madrugada, contagiándome con esos destellos de humor que la volvían luminosa -nunca he visto una sonrisa más bonita-, luego preparaba un té de ‘despedida’ y me echaba sin reparos.

La invasión se extendió inexorable, según el plan que yo mismo había trazado. Poco a poco Ana necesitaba mi cercanía, mi voz y mis consejos, y muy pronto sería incapaz de llegar al alba sin mis abrazos.

Un temblor recorre mi cuerpo si sus pies se enlazan con los míos, cuando sus besos inmejorables en la pasión envuelven la sensación de éxtasis que nos recorre.

martes, 1 de febrero de 2011

fantasía, alucinación o pura paranoia


Tantas situaciones postergadas saturan la ahora frágil capacidad de adaptación que tengo. Dichosas todas las horas monotemáticas que persiguen mi mente; ahora me encuentro abatido por el tiempo.



jueves, 27 de enero de 2011

surge; entre Ambos



Ella: Tengo que verte. Él: Sabes como hacerlo. Ella: Sí, pero esta vez ven tú hasta mí. Él: ....voy a buscarte.

Cuando se da ese impulso, la intensa dependencia mutua entre dos personas desarrolla una especie de simbiosis que genera esa forma lícita, excitante y pasional, de crear ese: ‘Ahhh...! ’factor importante’’ para un reencuentro.


miércoles, 26 de enero de 2011

A hurtadillas en mi cama




Siempre que caminas hacia atrás, eres el acertijo que me resuelve.
Cierras los ojos; tomas, te desprendes y reutilizas como se te antoja para saciarte.

Solo te conozco en las noches.

Solo desnuda, o cuando llevas pijama.

sábado, 22 de enero de 2011

saber el “que” y el “como”


Nuestras manos se han rozado, te he mirado, tú has alzado la vista despacio, el cruce de miradas, alguna palabra, un beso… Parecía una película de Bertolucci. Ha sido intenso, íntimo, minúsculo. [¿Por qué estoy tan nervioso? ] No pases de lo que ocurre porque haya una química rara entre nosotros, estamos aquí y nada más...

lunes, 17 de enero de 2011

último email enviado


Querida Ilene, siento no haberte escrito hasta hoy. Este email es más de lo puedo hacer. Aunque he logrado condensar cada recuerdo que tengo de nosotros para así olvidarlo en algún rincón oculto, creo que es hora de volver a hablar; de que me hables, para despedirnos como es debido, o dejar que te largues para siempre.

No entiendo como dos personas que comparten los mismos valores, los mismos gustos y las mismas diferencias, no logran sintonizar cuando lo desean. Quizás yo aún emito en diferido, y quiero conservar las mismas normas que nos propusimos, pero creo que el error comenzó desde tu lado. –No te enamores de mi, nunca nombraremos la palabra Te Quiero- me decías en aquellas noches que convertíamos en días, cuando tan solo nuestros susurros abundaban en la soledad que nos arropaba. Es cierto, me sigue enloqueciendo tu piercing; tus labios en mi boca y tus ojos logrando ver mi interior siguen abatiéndome en cada sueño; me paro a pensar e intento ser sincero conmigo y me confunde la idea de poder estar queriéndote, en mi silencio. Pero recuerdo tus palabras con aquellos ojos brillando en la oscuridad – me enamoré de ti, no pretendo nada, pero quiero que lo sepas- , ahora pienso y detesto las míaspersigues una sombra, este amor no puede existir, nosotros no somos más que el día a día que nos envuelve, no somos más que este momento, pero nunca tendremos … nada más-. Así enloquezco, ¿cómo pude…? , ¿en qué estaría pensando…?

Me sentí acorralado y ahora pago las consecuencias de tu huida [apartarse de alguien deprisa para alejarse de un peligro]. Y aunque a veces pienso que hay pocos motivos para continuar, me recuerdo que tenemos algo tremendamente importante en común; nos queremos.