Es un error desear volver a tus labios.

jueves, 3 de marzo de 2011

Cuando se encuentran solos

Se dedicaba a besarla incansablemente: su lengua recorría sus contornos circulares y poco a poco ascendía hacia la depresión lumbar, obstinado con adosarle un lago de saliva a aquel valle humano. A cada paso, sus labios comprobaban la perfección de unas ecuaciones esféricas que se sabía incapaz de resolver. Al concluir, la cambiaba de posición, como si fuese un muñeco articulado. Sólo entonces se desvestía también. Separaba cuidadosamente los muslos de Vivien imaginando que eran dos briosas corrientes de lava, e introducía su rostro en el sexo húmedo y apacible de la muchacha. Este preámbulo era una especie de axioma a partir del cual se derivaban, en cada ocasión, diversos teoremas.

Jorge Volpi