Nuestras manos se han rozado, te he mirado, tú has alzado la vista despacio, el cruce de miradas, alguna palabra, un beso… Parecía una película de Bertolucci. Ha sido intenso, íntimo, minúsculo. [¿Por qué estoy tan nervioso? ] No pases de lo que ocurre porque haya una química rara entre nosotros, estamos aquí y nada más...
Es un error desear volver a tus labios.
sábado, 22 de enero de 2011
saber el “que” y el “como”
lunes, 17 de enero de 2011
último email enviado
Querida Ilene, siento no haberte escrito hasta hoy. Este email es más de lo puedo hacer. Aunque he logrado condensar cada recuerdo que tengo de nosotros para así olvidarlo en algún rincón oculto, creo que es hora de volver a hablar; de que me hables, para despedirnos como es debido, o dejar que te largues para siempre.
No entiendo como dos personas que comparten los mismos valores, los mismos gustos y las mismas diferencias, no logran sintonizar cuando lo desean. Quizás yo aún emito en diferido, y quiero conservar las mismas normas que nos propusimos, pero creo que el error comenzó desde tu lado. –No te enamores de mi, nunca nombraremos la palabra Te Quiero- me decías en aquellas noches que convertíamos en días, cuando tan solo nuestros susurros abundaban en la soledad que nos arropaba. Es cierto, me sigue enloqueciendo tu piercing; tus labios en mi boca y tus ojos logrando ver mi interior siguen abatiéndome en cada sueño; me paro a pensar e intento ser sincero conmigo y me confunde la idea de poder estar queriéndote, en mi silencio. Pero recuerdo tus palabras con aquellos ojos brillando en la oscuridad – me enamoré de ti, no pretendo nada, pero quiero que lo sepas- , ahora pienso y detesto las mías – persigues una sombra, este amor no puede existir, nosotros no somos más que el día a día que nos envuelve, no somos más que este momento, pero nunca tendremos … nada más-. Así enloquezco, ¿cómo pude…? , ¿en qué estaría pensando…?
Me sentí acorralado y ahora pago las consecuencias de tu huida [apartarse de alguien deprisa para alejarse de un peligro]. Y aunque a veces pienso que hay pocos motivos para continuar, me recuerdo que tenemos algo tremendamente importante en común; nos queremos.