
Aquello que encanta, también guía y protege. Apasionadamente obsesos por cualquier cosa que amamos (personas, momentos, ideas). Una avalancha de magia que guía el camino hacia el frente, nivela cuestas, razona, disiente, nos lleva consigo por sobre los abismos, los miedos, las dudas. Abriendo paso a ese amor... Ese amor que nos engaña, ilusiona, alienta, apasiona y enfurece, nos decapita del sentido común, la propiedad de la razón se desvanece. Nos enajena de la cruda realidad para lanzarnos al famoso mundo de los sueños, que siendo finito nos maldice posteriormente con rencor para conducirnos hacia el hogar del odio y del desamor.
